PECADOS CONTRA LA FE: AMAR A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS PARTE V


El primer mandamiento nos pide que alimentemos y guardemos con prudencia y vigilancia nuestra fe y que rechacemos todo lo que se opone a ella. Hay diversas maneras de pecar contra la fe:
La duda voluntaria respecto a la fe descuida o rechaza tener por verdadero lo
que Dios ha revelado y la Iglesia propone creer. La duda involuntaria designa la vacilación en creer, la dificultad de superar las objeciones con respecto a la fe o también la ansiedad suscitada por la oscuridad de esta. Si la duda se fomenta deliberadamente, puede conducir a la ceguera del esritu


PECADOS CONTRA LA FE: LA DUDA Y LA ANSIEDAD

Alguno podría hacerse la pregunta: ¿Dudar es pecado?, ¿La duda no es una cosa natural?.
Hay muchos contextos genuinamente evangélicos donde el Señor "nos jala de la oreja", "hombre de poca fe¿Por q has  dudado?". Es evidente  que aquí la duda es considerada un pecado, una infidelidad.
Mateo 14, 31:
28       Pedro le respondió: «Señor, si eres tú, mándame ir donde ti sobre las                aguas.»
29       «¡Ven!», le dijo. Bajó Pedro de la barca y se puso a caminar sobre las aguas,                     yendo haciJesús.
30       Pero, viendo la violencia del viento, le ent miedo y, como comenzara a                       hundirse,  gritó:
«¡Señor, lvame!»
31        Al punto Jesús, tendiendo la mano, le agarró y le dice:  «Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?»
32       Subieron a la barca y amaino el viento.


Pedro tenia fe, de hecho salió de la barca y camino por las aguas, además cuando  empieza a hundirse también sabe a quién recurrir; pero, aun con todo, el Señor le reprocha que tenga poca fe.
Es que la fe no basta con tenerla "en intensidad en el primer momento"; sino que hay que ir alimentándola. Si  no la alimentas: "si apartas los ojos de Jesucristo", "si olvidas el amor primero", comienzas a hundirte. En la fe no se puede vivir de lo que ya aprendí. Tenemos que estar continuamente "volviendo al amor primero".
Cuando Jesús resucitado se presenta ante los suyos y les saluda: "paz a vosotros":
 Lucas 24, 38:
37       Sobresaltados y asustados, creían ver un espíritu.
38       Pero él les dijo: «¿Por qué os turbáis,  y por qué se suscitan dudas en vuestro                       corazón?
39        Mirad mis manos y mis pies; soy yo mismo. Palpadme y ved que un espíritu no tiene carne y huesos como veis que yo tengo.»


En el caso con Santo Tomas, Jesús no alabo las dudas de santo Tomas, sino que le llamo la atención: "  no seas incrédulo sino creyente". También es verdad que las dudas de Santo Tomas nos han servido a nosotros para fortalecer nuestra fe.


También "los miedos" aparecen en los evangelios y en las cartas apostólicas, como sinónimo de falta de fe y de confianza.
Romanos 4,18:

16        Por  eso  depende  de  la  fe,  para  ser  favor  gratuito,  a  fin  de  que  la  Promesa  quede asegurada para toda la posteridad, no tan sólo para los de la ley, sino también para los de la fe de Abraham, padre de todos nosotros,
17        como dice la Escritura: Te he constituido padre de muchas naciones: padre nuestro delante de Aquel a quien creyó, de Dios que da la vida a los muertos y llama a las cosas que no son para que sean.
18       El cual, esperando contra toda esperanza, creyó y fue hecho padre de muchas                     naciones
             según le había sido dicho:  A será tu posteridad.
19       No vaciló en su fe al considerar su cuerpo ya sin vigor - tenía unos cien años - y el                seno de Sara, igualmente  estéril.
20        Por el contrario, ante la promesa divina, no cedió a la duda con incredulidad; más bien, fortalecido en su fe,  dio gloria a Dios,

 Abraham "Ante la promesa divina (a pesar de que era anciano y de que su mujer era estéril),
No cedió a la duda  con  incredulidad, Mas bien, fortalecido en su fe  dio gloria a Dios." Está claro que podemos pecar en nuestras dudas, por nuestra falta de confianza en Dios.

En este punto se especifica las maneras de pecar contra la fe  y  habla de las "Dudas voluntarias": Se rechaza   tener por verdadero lo que Dios ha revelado y lo que la Iglesia nos propone; que por ser "dudas voluntarias" somos culpables.
Detrás de las dudas se esconden distintos factores: 

-Uno es el "factor del escepticismo o relativismo". Es partir de una postura de "desconfianza hacia la verdad", y yo me hago una "verdad a mi medida". En una cultura muy esptica.
Se dice: "Yo soy católico, porque al fin y al cabo, es porque mis padres lo fueron y por qué he nacido en una ambiente donde mayoritariamente es católica; de tal manera que si hubiera nacido en otro contexto cultural o en otra familia yo no sería católico; por tanto esto de ser católico es una circunstancia casual; y en principio voy a dudar de todo"
Esta es una postura muy liberal y que predomina mucho y con la que se han justificado muchas cosas; y por cierto no deja de ser una postura "utópica". Porque cuando se dice: " frente a esto: " ya ve lo que hago o en que voy a creer… en el fondo es decir:   "hare lo más cómodo y cree en lo que más me convenga".  Por lo menos no nos engañemos.


Nosotros partimos del conocimiento de la verdad de donde Dios nos ha plantado. "Dios, que es el Señor de la historia, en su providencia ha querido que tu tengas los padres que tienes, que hayas nacido en las circunstancias concretas que tienes. De tal forma, que para otras personas, para que hayan llegado a ser cristianas y hayan llegado a conocer a Jesucristo, lo ha hecho mediante un proceso de conversión.

A veces despreciamos o ignoramos este hecho de que Dios se haya servido de "causas segundas" para salir a nuestro encuentro.
Atentos para no "morder este anzuelo" tan extendido en la cultura escéptica y relativista"
Es importante conocer esto, porque antes de que tú busques, Dios te ha buscado a ti. Esto lo mencionamos primero porque: ¡tú  no eres el ombligo del mundo!: ¡Dios te  ha  amado  a  ti  en  primer  lugar! y pensando en ti te ha dado unos padres,  te ha dado un entorno, una tradición…. : el mundo no comienza contigo; es importante ser humilde y dar gracias a todos aquellos que nos han posibilitado partir de un conocimiento de la verdad. Somos deudores de muchas cosas.

Es que el escepticismo y el relativismo plantean una "duda" voluntaria y total, por cierto también muy ligada a la comodidad. Es que es muy modo dudar!: mientras dudo no me entrego a nada, no me comprometo con nada; es que tener fe supone arrancar muchas esclavitudes: -tener fe no es una mera adhesión intelectual-; tener fe es seguir a Jesucristo, lo cual supone " cambiar de vida, en muchos terrenos, y es posible que las dudas sean la "pantalla"   que esconde una falta de apertura a la conversión.

Es verdad que la conversión es exigente, pero está claro, que al final la verdadera paz, alegría, el gozo de la vida y la felicidad solamente se tiene en la conversión.
Algunas veces ha dicho eso de: "cuando Cristo se hace presente en nuestra vida:
  Primero  nos implica
Luego nos complica
Finalmente nos simplifica.

Algunos, por no complicarse no se simplifican nunca y viven siempre esclavos de sus pecados.

También existen otros tipos de "dudas voluntarias" que están planteadas en una "rebeldía" hacia todo lo que  sea  autoridad.  Está claro que la fe supone reconocer la soberanía de Dios.
Decía, el entonces cardenal Ratzinger, en 1988:
"En la literatura contemporánea, en el arte figurativo, en los filmes y en las representaciones teatrales domina, prevalentemente una imagen "sombría del hombre". Lo que es grande y noble provoca sospecha, por principio, y por consiguiente se le quiere bajar de su pedestal y reexaminarlo.


Estamos en una cultura, donde hay una especie de "alergia a la autoridad", alergia a la figura del padre, que es imagen de la autoridad: "se pone bajo sospecha todo lo que es "grande y noble", porque parece que se pierde ese dogma del igualitarismo". Eso de "seréis como dioses" que le dijo el demonio a Eva.
Negar la creaturalidad, es negar que el hombre haya recibido muchas cosas…¿Qué tengo yo que no haya recibido? Mi vida es un don. Por tanto, reconocer la trascendencia y el principio de autoridad, es básico.
Este es uno de los motivos por el que las dudas pueden ser culpables: el principio de rebeldía, de resistencia a la autoridad.


También se habla en este punto de "dudas involuntarias" de las que podemos ser culpables. ¿Cómo puede  ser  una  duda  involuntaria,  culpable?,  Porque  uno  puede  haber  fomentado  aquello  que  ha causado la duda.
El haberse metido en un ambiente indebido, surgen en el dudas; en vez de haberse acercado a buenos ambientes, donde hubiese formado su fe, donde hubiese tenido testimonios que de alguna manera son un acicate para nosotros.
Una cosa es que alguien, por su apostolado y por su estado de vida tenga que estar en situaciones complicadas y Dios le ha puesto a y tiene que hacerles frente;  otra cosa es que uno mismo busque situaciones "no recomendables" para nuestra formación en la fe, pero las busque porque se siente modo y con unas ciertas complicidades y se "auto justifica en eso ambientes".
Es que en esta vida cada uno se arrima al árbol, según lo que está buscando: quien busca la santidad , a ese árbol se arrimara; quien pacta con la mediocridad esa sombra buscara.
Dice este punto:
Si la duda se fomenta deliberadamente, puede conducir a la ceguera del espíritu Nuestro Papa emérito Benedicto XVI hablo de "tinieblas del espíritu ". Dijo el Papa que especialmente había que estar prevenidos a  dos tipos de tinieblas o cegueras:
- Las tinieblas del corazón: La vaciedad de tantos sucedáneos con los que pretendemos suplir la ausencidel auténtico amor. Cuando alguien no ama ni a Dios ni al prójimo, suele "mendigar afectividad de forma errónea, y pretende llenar su corazón con "tubos de escape". Y muchas esclavitudes, en el hombre, que surgen por el drama de no haber amado generosamente.
Pero dice Benedicto XVI que todavía hay algo peor  que las tinieblas del corazón, son las tinieblas del espíritu, "que son más nocivas".

Se refiere el papa a que la "manipulación de la verdad, puede llegar a distorsionar nuestra percepción de la realidad"!, de tal modo que confundamos "bien con mal, o verdad con mentira".
Existe un "dogma supremo" de nuestra cultura que el de "el derecho a elegir"; sin ninguna referencia a la verdad que debe de orientar nuestra libertad.
Estas son las "tinieblas del espíritu", nuestra confusión en la complicidad de las ideas.
Esta pregunta que hacíamos de que ¿dudar es pecado? conviene ser aclarada.
Me refiero a que también hay "factores psicológicos". Hay personas que son muy insatisfechas y muy cuestionadoras, incluso que son un poco inseguras, que le dan muchas vueltas a las cosas, o con una gran ansiedad.
De a que les "vengan muchas dudas"; no las buscan voluntariamente, es más sufren con ellas. Es "que me viene las dudas (igual que con los pensamientos impuros) en los momentos más inoportunos: cuando estoy rezando, o incluso cuando estoy comulgando".
Evidentemente no es pecado este tipo de duda.

Sin  embargo  a  otro  tipo de  personas  al  contrario  de  lo  que  hemos  dicho  antes-  que  son  muy  poco luchadoras. Estas no se cuestionan nada; a este tipo de personas parece que sea muy difícil que les surjan las dudas. Pero no pensemos que a estos, porque les surjan menos dudas, son peores creyentes que los anteriores.

En esto de las dudas no son, solo, por causas psicológicas, sino que también puede ocurrir que Dios permita que en la etapa de crecimiento de una persona tenga que ser  superada  y tentada contra la fe, y tenga  que  mantener  un  combate;  tampoco  está  duda  es  un  pecado,  será  pecado  si  se  cede  a  la tentación.
Es  más,  estas  tentaciones  contra la fe son  ocasiones  de  gracia para crecer  y para  adherirnos  más plenamente en una fe más madura.

 ¿Que consejos se pueden  ofrecer ante la duda?

-Primero: no dejarse "ahogar por la duda". No puedo echar por la ventana, la certeza de mi fe de veinte años, por un momento donde me ha sobrevenido una duda. No dejarse ahogar por el ventarrón: lo que decía San Ignacio de Loyola: "en tiempos de turbación no hagas mudanza".
Hay  quien dice "he perdido la fe", como si perder la fe fuese como perder la cartera.
Si uno empieza a ponerse nervioso por una duda; el mismo nerviosismo es casi peor que la misma duda. Lo primero es no perder la paz, no darle más importancia de la que tiene.


-Segundo: Una vez pasado el momento del agobio intentar buscar la certeza, consultar con personas que me puedan ayudar. Que  habrá que consultar a quien tenga más fe que yo, evidentemente.


-Tercero: Puede ocurrir que no solo sea cuestión de informarse, sino que detrás de la duda este el hecho de que en nuestra vida no vivamos conforme con la fe, y por eso me resulte duro aceptarla.
Por eso, quien este en esta situación de lucha contra las dudas, deberá de tener una disposición de conversión.


-Cuarto: la humildad, es una "terapia" totalmente necesaria contra la duda. La humildad es vivir en verdad, y en cambio el orgullo constituye la "tumba" de la fe. Cuantas personas son bastante más creyentes de lo que su orgullo les permite demostrar. Pero a base de no demostrarlo se acaba apagando la fe.


-Quinto: La oración,  es un medio mucho más vital que la mera reflexión: "¡clamar al mismo en quien creemos!; por más que la fe, este sufriendo tribulación. El pasaje donde uno le clama al Señor: ¿ creo, pero aumenta mi fe…!.  Es que de no tener a tener fe hay gran diferencia: cuando Jesús le dice a Pedro: " hombre de poca fe, ¿Por qué has dudado?"; no le dice que no tenga fe, le dice que tiene "poca fe".


¿Cuantas veces pedimos la fe, en nuestra oración? la verdad es que pocas, porque pedimos lo que necesitamos.
No vale decir eso de mo no tengo mucha fe  no puedo rezar; precisamente por eso es necesario hacer más oración. Es que Dios te está buscando antes  de que tu empieces a buscarlo,  por eso " Señor auméntame mi fe".

 Bendiciones 


En Cristo Jesús, José y María.

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