LA INCREDULIDAD, PECADO CONTRA LA FE
Aquí no estamos haciendo una
exposición de las "virtudes teologales";
sino que dentro del examen del primer mandamiento: "El cómo examinamos nuestra conciencia
de, si cumplimos el
mandamiento
de amar a Dios con
todo
el corazón, con toda
el alma y con todas la
fuerzas; y se repasan las
tres virtudes
teologales"
como una forma de discernir nuestro amor a Dios.
La incredulidad es el menosprecio de la verdad revelada o el rechazo voluntario
de
prestarle asentimiento. “Se llama herejía la negación pertinaz, después de
recibido el bautismo, de una verdad que ha de creerse con fe divina y católica, o la duda pertinaz sobre la misma;
apostasía es el rechazo total de la fe cristiana; cisma, el rechazo de la sujeción al Sumo Pontífice o de la comunión
con
los miembros de la
Iglesia a él sometidos” (CIC
can. 751).
PECADOS DE INCREDULIDAD:
Se describen en
este
punto distintos pecados de incredulidad.
Nos puede llamar la atención que la "incredulidad
sea
un pecado". Porque en la
cultura actual, eso de "creer o no creer", viene a ser la afirmación de mis ideas, por tanto no es posible que sea un pecado tener unas ideas determinadas: "
que cada uno que
piense como quiera…"
Está claro, que desde
esta
concepción
es muy difícil entender
que la incredulidad sea pecado.
Entender correctamente
que la incredulidad es
un pecado, supone
que la
fe
es una apertura del hombre a acoger
la
revelación de
Dios que se descubre.
Dios se descubre al hombre y le dice: "Te amo, te quiero"; y el hombre, en el "acto de fe"
acoge esa
revelación. O en la Incredulidad
la rechaza.
La fe es una respuesta al amor de Dios,
por eso, no responder al amor de Dios, puede suponer un pecado grave.
La incredulidad es
un pecado, en primer lugar, porque
hay más razones para creer que para no creer.
Lo dice San Pablo:
"son inexcusables
los
que
habiendo
visto las criaturas
no adoraron al creador…"
La incredulidad es, también, un pecado porque supone
una falta de confianza en la
bondad de Dios, una falta de acogida a la historia de la salvación de Dios que se ha manifestado, que ha hablado y se ha
hecho presente a través de sus profetas, del Dios que nos ha dado tantos ejemplos en las vidas de los santos:
Dios es
digno de
credibilidad.
En el acto de fe, o en la incredulidad se está manifestando la lucha entre el hombre carnal y el hombre
espiritual:
El hombre espiritual es creyente.
El hombre carnal es incrédulo.
La incredulidad
está en el fondo de aquel pecado que no quería reconocer la creaturalidad, la
condición humilde de que somos creados: "¿Que tengo yo que no haya recibido…? Si mi vida es un don,
es un
regalo.
La incredulidad enlaza con aquel pecado de "serán como
Dioses";
es interpretar la existencia siendo yo el centro.
Es por esto que en la incredulidad hay un pecado.
GRADOS DE
INCREDULIDAD:
Este punto habla de distintos grados o formas, de pecar
contra la
fe.
Dice:
La incredulidad
es el menosprecio de la verdad revelada o el rechazo voluntario de prestarle asentimiento. “Se llama herejía la negación pertinaz, después de recibido
el bautismo, de
una
verdad que ha de creerse con fe divina y católica, o la duda pertinaz
sobre
la misma.
1. La herejía se opone a lo que está declarado como "perteneciente a la fe". Se habla del "
rechazo pertinaz". Quiere decir
que alguien rechace aspectos de nuestra fe católica, pero no se le puede calificar estrictamente de hereje, porque no lo hace con "contumacia"; no ha sido requerido por la Iglesia católica para pedirle una explicación. Por tanto, para que alguien sea "hereje"
tiene
que serlo formalmente: tiene que
haber sido contumaz en la negación y la Iglesia tiene que
haberle pedido una
rectificación y haber rechazado tal cosa.
Por lo tanto no es lo mismo "decir una herejía que ser un hereje".
La condición de hereje supone una soberbia
en el
error.
De hecho en el entorno en el que nos movemos podemos encontrar muchos católicos que "dicen herejías", pero no se les puede llamar herejes. Porque en la mayoría de los casos hay una ignorancia increíble, mucho atrevimiento y posiblemente
un
entorno que le
ha
dado malas
pautas
y
mala
formación, y no tiene consciencia que
lo
que está diciendo supone un enfrentamiento frontal contra la fe
católica.
La Iglesia tiene unos procedimientos con aquel que se está alejando de la fe para llamarle al orden y
hacerle caer en cuenta de
que lo que está diciendo está en
contra de la
fe.
Pero también hay que decir que sin "llegar a ser formalmente hereje",
también es un
pecado el decir
herejías, con
mayor o menor culpabilidad, según el grado de formación que haya tenido.; pero de
cualquier forma no deja de ser un supeditar la religión a mi ideología: " esto me cuadra, esto no me
cuadra, esto lo acepto, esto no lo
acepto".
Los herejes no rechazan en su totalidad la fe católica.
De todas las formas
siempre será más
grave la "negación pertinaz" que la "duda pertinaz".
Ejemplo:
Alguien dice: "no tengo claro eso de la resurrección de Jesús"
estaría dentro de lo que llamamos "duda pertinaz". Mientras que la negación pertinaz seria negar abiertamente la resurrección de Jesús".
2. La apostasía:
Apostasía es el rechazo total de la fe cristiana; cisma, el rechazo de la
sujeción al Sumo Pontífice o
de
la comunión con los miembros de la Iglesia a él sometidos”
Lógicamente, la apostasía es el pecado más grave contra la fe,
porque supone
u rechazo total de la
fe. Este tema
de la
apostasía tiene bastante actualidad.
En la
primitiva comunidad cristiana, la
apostasía, tuvo otro contexto. Los primeros cristianos –algunos de
ellos- apostataban por la coacción del imperio de la persecución de los romanos: estaban siendo presionados
a apostatar para poder salvar su vida.
Hoy en día
hay otra forma de llevarnos a la apostasía, que no es por la
coacción física,
sino que es por · la
seducción". El mundo tiene dos formas de atacar y de perseguir a los cristianos: una es por el ·"miedo" y otra es por la "seducción". Actualmente, el mundo puede vencer más fácilmente a los cristianos por la
vía de la seducción que
por la coacción
física.
Se está dando este fenómeno, en
los países de "vieja cristiandad", y ahora también en algunos
países de américa latina donde hay movimientos y organizan peticiones
de apostasía.
Cuando la iglesia recibe este tipo
de
peticiones, no las puede tomar en serio si se tratan de peticiones colectivas donde no hay peticiones personales. Lógicamente, una petición de este tipo:
de apostasía, requiere una petición personal.
Sin embargo la Iglesia si se toma en serio tal cosa, incluso el derecho canónico habla de la posibilidad de"el acto formal de abandono de
la
Iglesia católica",
reconoce el
acto formal de la apostasía.
Es verdad que es complicado el entender y discernir cuando una persona pide que "
me borren de la Iglesia". No es fácil discernir si una petición
de este tipo puede ser considerada formalmente como una apostasía.
De hecho, la Iglesia intenta tener un dialogo con la persona que se ha presentado con ese tipo de
petición para
hacerle entender de lo que supone realmente una
apostasía.
Es más, ese tipo de peticiones se han de acoger con un sentido de "provisionalidad" la condición de cristiano no puede perderse"; y la
Iglesia –como madre que es-siempre espera el retorno del hijo a
la plena comunión.
Uno no puede dejar de ser hijo: "si eres hijo de Dios, si eres hijo de la Iglesia";
podrás abandonar esta
familia
pero no podrás dejar de ser hijo: puedes decir que no reconoces al otro como padre o como
madre,
pero
no puedes pedir que el otro deje de reconocerte como hijo.
El hijo prodigo pudo decirle al padre: tú no eres mi padre; pero no puede pedirle al padre que renuncie a su hijo.
Por eso existe siempre este sentido de
provisionalidad: la Iglesia nunca puede dimitir de su vocación de madre, cuando alguien viene
a decirle: "quiero
que me borren".
Esto está ocurriendo en esta cultura de un laicismo agresivo, que organiza campañas, en periódicos y en
la red donde se dan instrucciones de como apostatar. Hace poco, en
México había una mesa con una pancarta donde se leía:
¿Quiere apostatar?, aquí le
decimos como".
La Iglesia procura tener
un
contacto
de "tú
a tú";
es más, en ese
contacto
se
descubre
que esas
decisiones, están tomadas de una forma poco "serena y surgen generalmente de una
serie de presiones de su entorno.
Otra precisión a este respecto es la siguiente: "Cuando alguien pide la apostasía diciendo: "a mi que me borren"
Pero en el registro del bautismo no es un fichero. La diferencia es que en un registro lo que ocurre es que el "registro" de un hecho histórico que aconteció: esa persona fue bautizada
haciendo que esa
persona fuera hecha miembro de la Iglesia e hijo de Dios: ES UN DATO HISTORICO QUE OCURRIO. Lo que
ocurrió no se
puede borrar de
la
historia. No se puede arrancar
una
página de
ese
registro.
De hecho, si esa persona vuelve más tarde a la Iglesia no se le pide que vuelva a bautizarse, en cualquier
caso se le pedirá que se arrepienta de ese acto de
rebeldía.
La Iglesia recuerda los efectos que va a tener ese acto de apostasía –si es
posible
una entrevista
personal- que inscribirá en un registro aparte de apostasía, o
incluso escribiendo al margen
en el registro
de bautismo como una anotación, pero no se puede borrar ni arrancar esa página. Las consecuencias son:
*La exclusión de los sacramentos.
* La privación de las exequias cristianas: no puede tener un funeral cristiano. A no ser que antes de la muerte se haya dado algún signo de arrepentimiento.
*No puede ser padrino o madrina de ningún sacramento.
*Si se casa con una persona
católica, haría falta un permiso especial del obispo para poder celebrar ese matrimonio "mixto".
Para que la Iglesia admita esta petición
de apostasía se requiere que sea mayor de edad, que tenga el
conocimiento de lo que significa y de sus consecuencias, y pide también la entera libertad y que no esté coaccionado.
Lo cierto es que esas personas no
se avienen a una entrevista personal, y por eso se requiere de algún
escrito que asegure, en la medida
de lo posible, que está actuando en libertad y no coaccionada
por otros.
Este pecado de apostasía tiene mucha
actualidad, y supone una seducción por parte
del mundo.
San Agustín
decía que el
mundo
–entendido como
enemigo de nuestra vida
espiritual- tiene
dos maneras de
vencer al cristiano:
--por el
miedo, por la coacción física.
-Por la seducción.
3. El cisma,
que es el tercer pecado que
cita
este
punto contra la fe. Dice:
cisma, el rechazo de la sujeción al Sumo Pontífice o de la comunión con los miembros de la Iglesia a él
sometidos”.
La diferencia
entre
el
"cisma" y
la "herejía", es que la herejía es el rechazo
de
algunas verdades reveladas; mientras que el cisma no es un rechazo a la fe revelada, sino que es el rechazo de la
obediencia al
Papa.
Es la diferencia entre lo que fue la ruptura de los protestantes con la Iglesia Católica, que fue en forma
de "herejía". Rechazando de una forma explícita y expresa
de muchas verdades
de fe
El Concilio de Trento calificó
como "herejía" las
afirmaciones de Lutero.
Mientras que la
Iglesia Ortodoxa nunca la
hemos afirmado como
"herética" sino como "cismática". Porque no ha habido ningún rechazo explícito de las verdades
declaradas y reveladas. Lo que hay es el "no reconocimiento de
la
autoridad del Papa de Roma" sobre ellos,
para regir
sus Iglesias. Lógicamente lo mas grave es la apostasía, después la herejía y por ultimo el cisma.
Se precisa en este punto que "puede haber un cisma, no solamente por el rechazo de la autoridad del Papa, sino,
también
"por la falta de
comunión con la Iglesia que rige el Papa".
En el
evangelio,
se describe el miedo como la "antítesis de la
fe": "¿Por
qué
tenéis miedo,
hombres de poca fe…?.
La alegría y la valentía son
dos
formas de examinar la
fuerza y vitalidad de
nuestra fe.
La Madre
Teresa
de Calcuta tenía una famosa
oración:
El fruto del silencio es la oración
el fruto de la oración es la fe,
El fruto de la fe
es el amor,
el fruto de la fe es el
servicio,
y el fruto del servicio es la paz y la alegría.
La fe nos
tiene que dar
capacidad
de
relativizar
disgustos, preocupaciones: ¿ "Acaso no me ha demostrado el
amor
que me tiene Dios en
Jesucristo, y
con
El me lo ha dado
todo…?"
En los pecados contra la fe
es necesario extraer de ella todas las consecuencias para nuestra vida, de tal modo que tengamos" un vivir en presencia de Dios",
y eso tiene que dar otro
"tono" a nuestra vida.
Cuidado con tener una imagen
de la fe, meramente racional: ¡La fe tiene
que ser vital!
Hay un tipo de ansiedades y preocupaciones que muestra nuestra falta de fe. El pasaje del evangelio que dice: "No anden preocupados porque comerán o con que se vestirán….
que
Dios ya sabe lo que necesitas".
Otra consecuencia
de la
fe es la confianza: el abandono confiado en Dios.
Bendiciones.
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