AMAR A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS
«AMARÁS AL SEÑOR
TU DIOS CON TODO TU CORAZÓN, CON TODA
TU ALMA Y CON TODAS TUS
FUERZAS»
Punto 2083: «AMARÁS AL SEÑOR
TU
DIOS CON TODO TU
CORAZÓN, CON TODA TU ALMA Y CON TODAS
TUS
FUERZAS»
Jesús resumió los deberes del hombre para con Dios en estas palabras: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente” (Mt 22, 37; cf Lc 10, 27: “...y con todas tus fuerzas”). Estas palabras siguen inmediatamente a la llamada solemne: “Escucha, Israel:
el Señor nuestro Dios es el único Señor” (Dt 6, 4).
Dios nos amó
primero. El amor del Dios Único
es recordado en la primera de las
“diez palabras”. Los mandamientos explicitan a continuación la respuesta de amor
que
el hombre está llamado a dar
a su Dios.
Jesús recordó "el deber que tiene el hombre" de amar a Dios.
Cuando Jesús dice que "el hombre tiene un deber de amor para con Dios"; estamos hablando de un
"señorío de Dios":
"que Dios es señor pleno de nuestra
vida": De nuestras relaciones exteriores (sociales, civiles y también del interior del hombre, de nuestras conciencias, de las relaciones familiares, de las relaciones de pareja, de amistad.
Cuando se explica el primer mandamiento a los jóvenes, estos dicen: "Que egoísta es Dios: todo para El".
Esta expresión, en este tema
nos obliga a poner los fundamentos primeros, antes de ampliar las
explicaciones.
El "fundamento primero" es la creaturalidad,
es decir que nuestra existencia es un milagro del amor de Dios: existimos por
pura
misericordia
de este amor de Dios.
El hombre es fruto de una "soberanía ejercida en el amor": Dios es soberano: podía
haber hecho o no, el
mundo, nos podía habernos creado o no. Pero esa soberanía, conforme a su propio ser, la ha ejercido con amor y
por
misericordia.
Es
por ello que el hombre ha de estar eternamente agradecido a esa creación. Dios
es Señor.
Si no partimos de este concepto de
la "creaturalidad",
y se habla de la "autonomía del hombre", olvidando este
aspecto de creaturalidad, no se entiende nada.
Plantear esa autonomía del
hombre frente a
Dios es ridículo. El hombre esta sostenido por Dios:
"En el vivimos nos movemos
y
existimos". Somos como el pez que nada en el agua, o el pájaro que vuela en el aire. La acción creadora del Dios no fue puntual, sino que continua asistiendo
y sosteniéndonos en
el "ser".
Si esa
"voluntad creadora
de Dios",
cesase, nosotros volveríamos a
la
nada, dejaríamos de
existir.
Dios nos está sosteniendo en nuestro obrar, somos sostenidos
por
Dios, que obra
a través de nosotros.
Este es un concepto básico, que hay que afirmar para poder recordar que el deber primero del hombre
es
"amar a Dios con todo el corazón, con toda el
alma, con todo el ser, con todas las fuerzas".
Esto que dice este punto de:
Estas palabras siguen inmediatamente a la llamada solemne:
“Escucha, Israel: el
Señor nuestro
Dios
es el único Señor”
Hay que recordar esto de que "Dios es Señor".
En la liturgia, la Iglesia se dirige a Dios Padre "por Jesucristo nuestro Señor".
En la liturgia, la Iglesia se dirige a Dios Padre "por Jesucristo nuestro Señor".
Este título de "Señor",
fue atribuido a Jesús desde los principios, según el testimonio de San Pablo: "¡Jesús es Señor!"
(Romanos
10, 9).
Este nombre expresa el misterio de Cristo, el Hijo de Dios, que en el antiguo testamento ya era
llamado "Adonay": Señor, y la traducción al griego de esta palabra "Kirios".
Este "Señorío de Yahveh",
no solo se limita al pueblo que Él
ha escogido: Yahveh
es Señor de señores".
Su señorío no está ligado a un lugar concreto; como pasaba en otros pueblos que pensaban que el
"señorío"
de sus dioses
era limitado.
Cuando nosotros decimos: "Dios es Yahveh, o Jesús es Señor",
estamos diciendo que Dios es soberano y es "el único Dios", y por tanto su soberanía es absoluta: Dios tiene la
misma soberanía en el sagrario de una Iglesia que en una fábrica, o en un parlamento,
en la calle, en un
colegio, en
una discoteca.
Es una soberanía de todos los lugares, todas las culturas, todos. En el antiguo testamento, por respeto, poco a poco se dejó de pronunciar el nombre de Yahveh, en las
lecturas litúrgicas. Consideraban que era
una falta de respeto pronunciar el "nombre de Yahveh", se cambió por el nombre de "Adonay", de ahí, que se tradujo la palabra “Señor” del hebreo: Adonay al griego: Kirios que significa Señor".
De tal forma que "Señor" es sinónimo de Dios.
Se nos dice que "tenemos que amar a
Dios", el hombre total, el hombre íntegro, no solamente una
parte de nuestro ser. Decimos todo esto porque puede ocurrir
que en una parte
de nuestra vida somos muy religiosos, mientras
que en nuestra vida "civil" o
laica no tenemos esa
vida
religiosa.
A Dios, solo hay una manera de adorarle: en totalidad; si no se adora así, no estamos adorando a Dios:estamos intentando manipularle o ponerle a mi servicio
A Dios: "O le entregas todo el corazón, o estas intentando manipularle"
En este
punto se nos insiste de otra manera:
Dios nos amó primero. El amor
del
Dios Único es recordado
en la primera de las
“diez palabras”
Es otra forma
de "formular el primer
mandamiento": antes
de haber sido una obligación ese amor del hombre para con
Dios; antes ha sido un "don de Dios gratuito para ti".
Dios te manda amar porque tú
eres hijo del amor de Dios. Tú has sido amado gratuitamente.
Nos manda decir: "Ama al Señor tu Dios con todo el corazón con toda tu mente…", es
lo mismo que
decirte: ¡déjate amar por Dios!". Se dócil a su
amor, recibe con gratitud el
amor
de Dios.
Lógicamente, la consecuencia de que
alguien se "sepa" amado por Dios y tenga la sensibilidad de
reconocer
ese amor, es que devuelva con amor, el
amor recibido.
El primer mandamiento esta formulado en forma "activa", pero también
supone una formulación en
"pasiva".: Si
no hubiésemos sido amados por Dios, esta formulación del primer mandamiento, tendría
otra expectativa diferente; de hecho ocurre a muchas personas que no han tenido la experiencia del amor de Dios, conciben este mandamiento como un sometimiento
religioso del hombre a Dios, como si el
hombre fuese un esclavo.
¿Qué tengo yo que no haya recibido antes?: "Todo es gracia":
es la consecuencia lógica: "el amor a Dios
es de quien
ha sido sensible y
ha experimentado que él ha
sido amado primero".
En el fondo, Dios no te pide nada que Él no te haya dado primero. Además, el amor
tiene que ser de
"doble vía", en nuestros amores humanos es
necesaria esa correspondencia al amor recibido, pero en el
amor de Dios hay un "amor primero". La iniciativa de Dios: Dios nos ha amado cuando nosotros no
teníamos ni capacidad de responder a ese amor: Nos amó desde toda la eternidad, antes de que
existiésemos hemos sido amados, y por eso hemos sido creados.
Dios no nos
ama "porque seamos buenos
", sino que "podemos ser
buenos porque nos ama
Dios. Nosotros sí
que
amamos a Dios
"porque Él es bueno".
Ahí está la diferencia de "calidad" del amor: La calidad del amor de Dios
es insuperable: nos ama cuando no
lo merecemos, cuando somos despreciables; mientras que nuestro amor
hacia Dios es diferente:
amando a
Dios espasmo amando a lo que es buen, lo que es
bello, lo que es "amable".
El primer mandamiento es "suscitar en nosotros" la conciencia
de que hemos sido amados con plenitud.
Los mandamientos explicitan a continuación la respuesta de amor que el hombre está llamado a dar
a su Dios.
El amor solo tiene una
manera de ser respondido: se concreta en acciones, en gestos.
(Revisar fundamento bíblico: Éxodo 20, 2-5; Mateo 4, 10)
Cuando el hombre adora a algo que no es Dios, pierde su dignidad. Cuando la "criatura"
adora al creador
crece en dignidad. Esto es
algo básico: lo estamos viendo continuamente en la historia de la
humanidad.
Cuando el hombre adora al dinero –que no es Dios-, al poder, o a otro hombre y hace un ídolo: Un político que se convierte en
un tirano admirado por las
masas, hay una adulación…En esa "adoración" el hombre se envilece.
O cuando hacemos del placer, un dios, siendo el motor de nuestra vida, o el dinero, etc…
el hombre se empobrece,
rebaja
su categoría, si
dignidad.
La escritura dice: "Maldito quien confía en el hombre",
además es que va a ser decepcionado.
Nunca, el hombre, es tan grande
y tan digno como cuando adora a su Creador
Nunca, el
hombre es tan esclavo, como cuando adora a falsos dioses
(dinero, fama, poder…)
Punto 2084:
Dios se
da a
conocer recordando
su
acción
todopoderosa, bondadosa
y
liberadora en la historia de aquel a quien se dirige: “Yo
te saqué del país de
Egipto,
de
la casa de
servidumbre”. La primera
palabra contiene el
primer mandamiento de la ley: “Adorarás al Señor tu Dios y le servirás [...] no vayáis en pos de otros dioses” (Dt 6, 13-14). La primera llamada y la justa exigencia
de
Dios consisten
en que el hombre lo acoja y lo adore.
El hecho de que Dios
ha
dado a conocer su amor hacia el hombre, no de
una manera teórica.
Nosotros estamos explicando el catecismo y estamos
utilizando una pedagogía magisterial, teórica. Utilizamos una forma
didáctica, que no es la que Dios ha utilizado.
Dios a través de su pedagogía divina comenzó a revelarse acompañando a un pueblo: en la historia de la salvación, Dios revelo como
es El.
La revelación comenzó por la elección de un hombre: Abraham, y a través de él, hizo un gran pueblo:
"ve donde YO te muestre, y Yo estaré contigo". Entonces no había nada escrito: el amor de Dios lo ha revelado en la práctica.
Israel cayó en
cuenta
de que había un único Dios en su experiencia histórica:
-"¿Qué pueblo
hay que tenga un
Dios
más fuerte que Yahveh?
Al principio pensaban que los demás pueblos también tenían sus dioses; pero más tarde se dieron
cuenta
que
esos dioses no
existen, que solo hay un solo Dios.
Este convencimiento lo adquieren cuando ven la soberanía que tiene Dios no está limitada a un lugar determinado,
o a
un pueblo determinado:
" Que es Señor de Señores".
Ese convencimiento no nace de una teoría, sino que nace de la propia experiencia de la historia es donde
ha caído en cuenta
de ello.
Y el "Que Dios es amor, y que Dios nos quiere", lo han ido descubriendo en las acciones de Dios: en cómo les ha protegido, en cómo les ha liberado de
la
esclavitud.
En definitiva, que el amor de Dios lo hemos descubierto, no porque alguien nos lo ha expresado en teoría,
sino
porque hemos visto como es Dios con nosotros: Que Dios es bueno, que Dios nos cuida
y sana las heridas del
hombre.
Israel hace una lectura de
la
historia
en
la clave del amor de Dios: esa
es la sagrada
escritura.
Que alguien se sepa la biblia de memoria y que sea un gran investigador de la teología, si no ve los
signos del amor de Dios en su vida, le servirá
de muy poco.
Punto 2085:
El Dios único y verdadero revela ante todo su gloria a Israel (cf. Ex 19, 16-
25; 24,
15-18).
Conviene decir algo
de esta palabra "gloria".
Nosotros
podemos entender,
por esta palabra,
como sinónimo de
"la fama de un hombre".
En el sentido bíblico la "gloria" significa como el "peso real de una persona".
El respeto que inspira –su
gloria-. La gloria no designa la fama sino el "valor real".
En el
concepto hebraico: "tu
gloria"
es lo mismo que "tu ser, tu verdad".
En nuestra cultura, una persona puede tener muy poco "peso o valor", pero tiene mucha "gloria: mucha
fama".
Aquí cuando dice: Dios revela su Gloria", es lo mismo
que
decir:
"Dios revela su verdad, su intimidad".
Uno de los dramas
de
nuestra
cultura es
que
esta disociado
lo que
es
"estética"
de
lo que he
"metafísica": que una cosa es lo que "tú seas" y otra es
lo
que "tú aparentes". En Dios
lo
que es y lo que
parece es lo mismo.(Éxodo 19, 16-25)
En este momento, cuando se habla del primer mandamiento, se trae este texto donde se habla de la soberanía, la trascendencia, la infinita distancia que hay entre Dios y el hombre: el hombre no podría aspirar a hablar con Dios cara a cara.
Se está insistiendo en
esto para que nos
demos cuenta de "quien es Dios".
Se subraya tanto a la trascendencia de Dios es para que después nos demos cuenta y apreciemos la
misericordia y el abajamiento que supone que Dios se haga "amigo del hombre" y le diga: " Yo te amo, Yo te quiero
como a un hijo; quiéreme como a un
Padre".
¡Que Dios
se hace mendigo
del amor del hombre!. Eso es
impresionante.
Hay menos
distancia entre una hormiga
y el hombre, que entre
Dios
y el
hombre. Dios
es el "inmanente, el
cercano"
pero
sin dejar de ser "trascendente
e infinito
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