AMAR A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS PARTE II


 EL PRIMER MANDAMIENTO  - Parte II -



 Adorarás al señor tu Dios, lservirás"


 Punto 2085:
El Dios único y verdadero revela ante todo su gloria a Israel (cf Ex 19, 16-25;
24, 15-18). La revelación de la vocación y de la verdad del hombre está ligada a la revelación de Dios. El hombre tiene la vocación de hacer manifiesto a Dios mediante sus obras humanas, en conformidad con su condición de criatura hecha “a imagen y semejanza de Dios (Gn 1, 26):


Al revelarse Dios, se descubre también que es lo que quiere Dios de nosotros. En otras palabras:  la voluntad de Dios  para con nosotros se manifiesta, como consecuencia de decirnos quien es: al conocer a Dios conocemos lo que, Él quiere de nosotros.
Éxodo 24, 15-18:
12        Dijo Yahveh a Moisés: «Sube hasta mí, al monte; quédate allí, y te daré las tablas de piedra - la ley y los mandamientos - que tengo escritos para su instrucción.»
13       Se levantó Moisés, con Josué, su ayudante; y subieron al monte de Dios

14      Dijo a los ancianos: «Esperadnos aquí que volvamos a vosotros. A                              quedan  con  vosotros Aarón y Jur. El que tenga alguna cuestión que recurra a ellos.»

15       subió Moisés al monte. La nube cubrió el monte

16     La gloria de Yahveh descansó sobre el monte Sinai y la nube lo cubrió por       seis días. Al séptimo día llamo Yahveh a Moisés de en medio de la             nube.

17        La gloria de Yahveh aparecía a la vista de los hijos de Israel como fuego devorador sobre la cumbre del monte.

18        Moisés ent dentro de la nube y subió al monte. Y permaneció Moisés en el monte cuarenta días y cuarenta noches.

Lo que se está enfatizando es que la gloria de Dios se ha manifestado a través de Moisés al pueblo dIsrael y a través de Israel a todos los hijos.
La única "gloriaauténtica del hombre es la de "gloriarse en Dios", esa sí que no es vanagloria.
Al decir: ¡Qué grande es Dios!, el hombre está fundamentando su dignidad.
Uno de los grandes dramas del hombre es cuando su autoestima se fundamenta en la "vanagloria"; cuando nuestra autoestima depende de la adulación o del desprecio de otros. Es como un globo tan pronto está arriba como abajo.
La "vanagloria " es fuente de muchos sufrimientos, es no saber quererse a mismo, que nuestra autoestima no está bien fundada; mientras que la auténtica felicidad del hombre está en gloriarse en Dios. Ese es el bien y el fin del hombre.


Dice este punto:
La revelación de la vocación y de la verdad del hombre está ligada a la revelación de Dios.
El hombre tiene la vocación de hacer manifiesto a Dios mediante sus obras humanas, en conformidad de su condición de creatura "hecha a imagen de Dios".


Que solamente nos conoceremos a nosotros mismos, cuando conozcamos a Dios.
Es lo que decimos: "A una persona no se le conoce bien hasta que no has conocido a su familia". Poder ver de dónde vienen tantas reacciones o gestos característicos que vienen de familia. Si esto decimos de una persona, con respecto a sus padres; cuanto más podemos decir de una creatura en cuanto a su creador.
Somos un misterio que no hay quien nos entienda, ni yo mismo me entiendo; somos un misterio hasta que no comprendamos el designio de Dios en nuestra vida, para que nos ha creado Dios, con que vocación.
Al finalemisterio del hombre, Dios lo revela en Cristo

Llama la atención que en toda la historia del pensamiento y de la filosofía. Que discusiones se montan para responder a esas preguntas: "¿Qué sentido tiene el hombre, su existencia?".
La filosofía es muy importante, pero no puede dar respuestas, sin la comprensión que nos da "Dios del hombre". Es que no se puede comprender al hijo sin el padre.

Avancemos un poco mas:

 El hombre tiene la vocación de hacer manifiesto a Dios mediante sus obras humanas, en conformidad con su condición de criatura hecha a imagen y semejanza de Dios.

 Esta expresión nos hace recordar ese refrán que dice: "Ququien me mire te vea", se suele decir esto referido a la Virgen Maria.
Que quien ve al hijo ve al "padre en el hijo". Eso es dar gloria a Dios. Darlla gloria a Dios es que
quien nos conozca esté mácerca de Dios.

Se suele decir que los cristianos estamos llamados a ser "Luz del mundo"; pero no es lo mismo "ser luz que lucirse".

La luz tiene la característica de que gracias a ella las cosas se ven, pero la luz no es mirada en misma. De hecho no te das cuenta de que hay luz hasta que se apaga la luz y dejas de ver las cosas.
Nosotros estamos llamados a ser luz del mundo, no vamos a que la gente mire el “foco” o la "bombilla"; lo que pretendemos es que la gente vea las cosas a la luz del foco o la bombilla.
Lo mismo que con la "sal", que tiene que ser utilizada para dar sabor a las cosas, pero no para "tapar el sabor de las cosas. Si la sal se hecha de un grado desproporcionado solo sabe a sal.


El hecho de que Jesús use estos dos ejemplos de sal y luz, Jesús está diciendo que somos signos; pero un signo tiene que ser discreto y humilde. Si el signo atrae hacia si la atención más que lo que representa, entonces deja de ser signo, pasara a ser otra cosa.
A esto se refiere este punto cuando dice que: hacer manifiesto a Dios mediante sus 
obras humanas
Esa petición: "Señor, que por mis pecados nadie se aparte de ti; y Señor, que por mis obras, alguno se acerque a ti, te den gloria y te conozcan".


El pueblo de Israel ha sido entendido como un vehículo, un instrumento de Dios, para que su revelación llegue a todos los pueblos.
A este respecto se refiere esta cita de San Justino,  en un dialogo con Trifon, que era un judío con el que polemizaba, en una especie de debate entre el cristianismo y el judaísmo; y dice así:

«No habjamás otro Dios, Trifón, y no ha habido otro desde los siglos [...]
sino el que ha hecho y ordenado el universo. Nosotros no pensamos que nuestro Dios es distinto del vuestro. Es el mismo que sacó a vuestros padres de Egipto “con su mano poderosa y su brazo extendido”. Nosotros no ponemos nuestras esperanzas en otro, (que no existe), sino en el mismo que vosotros: el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob» (San 
Justino, Dialogus cum Tryphone Iudaeo,11, 1).


Diciendo que esa "revelación que Yahveh realizo" con Israel, en esa misma creemos nosotros.
Jesucristo no vino a fundar una religión distinta de la de Israel; El vino a "dar cumplimiento y plenitud a lo que Israel estaba esperando".
En este dialogo de San Justino, no es el cristianismo quien se desgajo de la revelación, en todo caso fue el judaísmo el que se desgajo al no reconocer en Jesucristo al Mesías que estaban esperando.
El judaísmo y el cristianismo es como el rio que desemboca en el mar. No es que este anulando el rio, lo natural es que el rio desemboque en el mar; lo natural es que el judaísmo que era el instrumento elegido por Dios para dar a conocer a Jesucristo; y que Cristo fuese el "deseado de las naciones".
El Dios que norevela Jesucristo es el mismo Dios que se revelo a Moisés en el monte Sinaí.
Por eso, esos diez mandamientos que Yahveh entrego a Moisés, son los mismos mismos mandamientos que Jesús le recuerda al joven rico

Punto 2086:

«El primero de los preceptos abarca la fe, la esperanza y la caridad. En efecto, quien dice Dios, dice un ser constante, inmutable, siempre el mismo, fiel, perfectamente justo. De ahí se sigue que nosotros debemos necesariamente
aceptar sus Palabras y tener en Él una fe y una confianza completas. Él es
todopoderoso, clemente, infinitamente inclinado a hacer el bien. ¿Quién podría no poner en él todas sus esperanzas? ¿Y quién pod no amarlo contemplando todos los tesoros de bondad y de ternura que ha derramado en nosotros? De ahí esa fórmula que Dios emplea en la Sagrada Escritura tanto al comienzo como al final de sus preceptos: Yo soy el Señor» (Catecismo Romano, 3, 2, 4).


Del mismo modo que en el Génesis, en la creación, a cada dia dice: "Y vio Dios que era bueno"; también en cada enunciado de cada mandamiento al final dice: "Yo soy el Sor".
Esto lo dice así, porque el "obrar humano" se sigue como consecuencia del "ser de Dios: Primero es el ser de Dios y después es el obrar del hombre. Cada uno obra conforme al "ser de su vida": nosotros estamos creados a imagen y semejanza de Dios.
Ese "Yo soy el Sor" ese "ser Dios lo quiere compartir contigo": tu "ser" es participación de la bondad de Dios, participación de su ternura, de su compasión: obrando esos mandamientos será manifestación de la bondad de Dios: "Yo soy el Señor".


Tomando en consideración todo esto se desprende que, al hombre, en el primer mandamiento se le pida fe, esperanza y caridad.
Dios es inmutable. No es como nosotros, que somos como una veleta. Él es eterno, Dios no se muda.
Es un gran error de nuestra cultura contemporánea, el juzgar el cambio continuo como perfección: "Si no es la última moda, parece que no está bien".
Dios es el mismo ayer, hoy y siempre. El tiempo no es una limitación para Dios. Es más, el tiempo es una creación de Dios, para el hombre, para que madure, para que crezca, la creación del tiempo es un signo de la paciencia de Dios, que confía en que el hombre madure.
En esta vida también nosotros estamos llamados a participar de la eternidad de Dios; es decir: a no ser cambiantes, a no ser inmaduros.

Romanos 12,2: Y no os acomodéis al mundo presente, antes bien transformaos mediante la renovación de vuestra mente, de forma que podáis distinguir cuál es la voluntad de Dios: lo bueno, lo agradable, lo perfecto

Estando firmemente  fundados en Dios, a las verdades eternas, estamos preservados de la esclavitud de la cultura reinante, y de la esclavitud de lo "pasajero", de las modas, de las ideologías cambiantes.

Por lo que dice este punto: la fe la esperanza y la caridad son tres virtudes que nos unen al "Dios inmutable". Son tres virtudes que son como un "ancla": nos anclan y nos sujetan en Dios.
  El hombre tiene su origen y su fin en el amor de Dios: Cristo es eAlfa y la Omega.
 A conocemos el fin  y el origen de nuestra historia; tal vez ignoremos el "como" entre el "origen y el fin". Los caminos concretos no los controlamos.
que al final el "corazón inmaculado de María triunfara", y por tanto el hombre está firmemente afianzado y sustentado en Dios.
El examen de las tres virtudes teologales es un examen muy práctico para ver si cumplimos o no el primer mandamiento. Si estoy firmemente afianzado en Dios.
Todas las demás virtudes están implicadas en el resto de los mandamientos, pero las tres virtudes teologales están muy implicadas especialmente en el primer mandamiento;
-porque la fe consiste en que mi razón y mi entendimiento sea de Dios.
-La caridad en que en mi voluntad y mis afectos estén adheridos a Dios.
-La Esperanza seria la intermedia entre el entendimiento y la voluntad. San Juan de la Cruz  hablaba de que la esperanza esta erradicada en la memoria.
Al  final,  lo  importante  es  entender  que  el  hombre  entero  esta  afianzado  en  Dios;  si  Dios  es todopoderoso, clemente, bondadoso; de a se desprende una acción o actuación del hombre, que no puede estar a merced de todo viento y doctrina. Se cumple ese refrán latino: "Opera sicuetur ese" el obrar sigue al ser-.


Las virtudes teologales lo que hacen es conectar lo que es el gran ideal con mi vida real.
¿Cuáles son mis esperanzas?,  ¿Qué amo en mi vida?; ¿Dónde tengo puesto el corazón…?
Es una manera de ver ese gran ideal  de "El Señor tu Dios es solamente uno, amaras al Señor tu Dios con todo tu corazón , con toda tu alma y con todas tus fuerzas.."  Si ese ideal lo traduzco en mi vida.


En Cristo Jesus, Maria y Jose.

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